Hasta comienzos de 2020 el teletrabajo era prácticamente desconocido en España. Se estima que alrededor de un 5% de la población trabajadora española teletrabajaba1, frente a 30% y 40% en el centro y norte de Europa. Una singularidad española más.

Repentinamente, con la irrupción del coronavirus, todo cambió de la noche a la mañana. Ante el confinamiento impuesto por el virus, todas las empresas tuvimos que improvisar soluciones. Los que tuvieron la suerte de contar con el apoyo de un buen informático – interno o externo – se pudieron adaptar con más facilidad, y los que no contaron con este apoyo tuvieron que improvisar todo tipo de soluciones para salir del paso.

A medida que nos hemos ido adaptando a la nueva situación, solo cuatro meses más tarde, la idea del teletrabajo ha calado tan hondamente en la sociedad española, que tanto la política como las organizaciones patronales y los sindicatos ya se preparan para “institucionalizar” el teletrabajo.

 

Llevar el trabajo a los empleados y no los empleados a los trabajos

La idea del teletrabajo es sencilla y en principio seductora. Llevar el trabajo a los empleados y no los empleados a los trabajos tiene sobre el papel numerosas ventajas y beneficios:

  • Reducción de desplazamientos del teletrabajador: En las grandes áreas metropolitanas como Madrid y Barcelona, se estima que los empleados tienen, de promedio, una hora y media diaria de desplazamiento entre sus hogares y sus puestos de trabajos (45 minutos de ida y cuarenta y cinco minutos de vuelta). Lógicamente, en capitales más pequeñas las distancias, y con ello los tiempos de desplazamiento, son menores (Valencia, Sevilla, Zaragoza, Málaga, etc.).
  • Esta reducción en los desplazamientos trae consigo tres importantes beneficios: menores costes para los empleados que se mueven en su propio vehículo privado, menores necesidades de los sistemas de transporte público y una importante reducción de la contaminación ambiental (de alrededor del 75%).2
  • Otro beneficio añadido es la reducción de los accidentes “in itinere”.

 

Tecnologías para el teletrabajo

Las tecnologías y herramientas para teletrabajar de manera productiva se han desarrollado y abaratado en los últimos años de manera importante, lo que sin duda será otro motor que impulse el teletrabajo.

Por citar solamente algunas de estas herramientas, están:

Y herramientas como Anysdesk nos permiten acceder en remoto a todos los archivos, aplicaciones y programas instalados en los equipos en las oficinas.

Como consecuencia de todo ello, vemos que en principio existen muchas ventajas y beneficios en el teletrabajo, y que existen tecnologías y herramientas accesibles para teletrabajar con garantías y éxito.

 

La flexibilidad horaria: la otra gran ventaja del teletrabajo

La otra gran ventaja del teletrabajo, además de evitar los desplazamientos, es la posibilidad de que los empleados trabajen con horarios flexibles. Esta posibilidad puede permitir, al menos teóricamente, encontrar un mejor equilibrio entre la vida laboral y la personal, y una mejor conciliación.

En una industria como la de la traducción, la flexibilidad horaria es posible en, al menos, dos de las tres funciones de la empresa de nuestro modelo de negocio:

  1. Comercial: Es la que menos flexibilidad horaria permite. Las personas responsables de contactar con los clientes, preparar ofertas y lograr pedidos, parece lógico que tengan que trabajar en el “horario comercial” de los clientes, normalmente de 09:00 a 17:00 horas.
  2. Producción: Los/as traductores/as, por contra, pueden desarrollar sus tareas con total flexibilidad horaria. (De hecho, es lo que ya hacen desde años los traductores autónomos que colaboran con nuestras empresas).
  3. Administración: La preparación de facturas a clientes, contabilidad de facturas de proveedores, etc. son todas ellas también tareas que pueden realizarse con total flexibilidad horaria.

 

La flexibilidad horaria: sus retos para las empresas

Existe cierto consenso en que, si se extiende el modelo del teletrabajo, no sería bueno ni productivo que todos los empleados teletrabajen todos los días de la semana al mismo tiempo.

Por contra, parece que existe cierto consenso en que lo lógico sería alternar el teletrabajo con el trabajo presencial, pues es necesaria que la relación de la dirección con sus empleados y la de los empleados entre ellos contemple también la interacción “física” o reuniones periódicas.

Si aceptamos lo anterior, el reto para las empresas es doble: por un lado, planificar correctamente los períodos alternativos de teletrabajo y trabajo en la oficina y, por otro, desarrollar e implantar un estilo de dirección nuevo, que no esté basado enteramente en la presencia física de los empleados, sino en una “dirección por proyectos” u “objetivos”.

Y este cambio en el modelo de dirección se producirá justamente después de que, hace no mucho tiempo, la legislación laboral nos obligara a las empresas a implantar un sistema de control horario. Será interesante ver de qué manera tanto los legisladores como las empresas resolvemos esta aparente contradicción.

 

El principal atractivo del teletrabajo para las empresas: ¿Existe realmente?

Llegado este punto, cabe plantearse si el principal atractivo del teletrabajo para las empresas existe realmente. O, dicho con mayor precisión, ¿existe para las empresas de traducción?

Si aceptamos que nuestras plantillas pueden teletrabajar, por ejemplo, dos días a la semana y si somos capaces de organizar los turnos de manera eficiente, el teletrabajo puede suponer un gran ahorro de espacio de oficina.

Sin embargo, dado el reducido tamaño de nuestras empresas en cuanto al número de empleados, este aspecto no permite unos ahorros significativos (algo que sí podrá ser aprovechado por empresas de, por ejemplo, cincuenta empleados, ya que podrían reducir su espacio alquilado de 50 puestos a 30).

 

El Proyecto de Ley de Teletrabajo

Como se ha indicado más arriba, ya está sobre la mesa un Proyecto de Ley del Teletrabajo4.

En este primer borrador,

  • Hay elementos interesantes como, por ejemplo, que los acuerdos para teletrabajar sean voluntarios y reversibles. Es decir, en una empresa de seis empleados, puede que tres deseen teletrabajar y tres deseen seguir acudiendo a la oficina, y que después de unos meses, uno de los tres teletrabajadores decida no continuar con esta modalidad.

 

  • Pero hay elementos que, aunque parezcan razonables, pueden plantear problemas a las empresas como, por ejemplo, la inversión en equipos de informática y mobiliario… porque obliga a la empresa a mantener una infraestructura doble, con el coste que ello supone, y que además solo será usado unos días a la semana (afortunadamente, existen diferentes subvenciones disponibles. ANETI ofrece un servicio información gratuito y exclusivo para sus socios sobre este tipo de ayudas).

 

  • También habría que ver cómo cuáles serían las responsabilidades de la empresa en Prevención de Riesgos Laborales y Protección de Datos y hasta qué punto es compatible con la privacidad del hogar del trabajador. Habrá que buscar fórmulas para que la empresa puede velar por una correcta protección de datos y responder por ella después de trasladar su tratamiento a ámbitos no controlados por ella misma, es decir, el lugar del teletrabajo.

 

  • Por último, hay otro elemento preocupante: Ciertos sindicatos exigen que la empresa deberá, además, hacerse cargo de una parte del alquiler o incluso de la hipoteca de la vivienda de los empleados que teletrabajan. Si este punto de vista se traslada a la redacción final de la ley, será muy difícil que las empresas se animen a promover el teletrabajo.

1 https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/05/05/economia/1588694657_002760.html

2 https://www.publico.es/sociedad/contaminacion-reducido-contaminacion-aire-espana-medidas-coronavirus.html

3 https://www.bloglenovo.es/teletrabajo/

4 https://www.parlamentario.com/2020/06/25/el-proyecto-de-ley-de-teletrabajo/

 

Artículo elaborado por Günther Haltermann, AB Traduktalia, S.L.

Las opiniones del autor no reflejan necesariamente la posición oficial de ANETI.