Tradeus, empresa socia de ANETI, cumple este año 20 años. Hablamos con Judith Zaragoza, una de las socias de la empresa para conocer un poco más su trayectoria:

– Judith, ¿cómo fueron los inicios de Tradeus? ¿Cuándo se constituyó la empresa y con qué objetivos se creó?

Los inicios de Tradeus fueron como los de cualquier empresa pequeña que empieza: mucha ilusión, pocos recursos, largas noches sin dormir y muchas horas de esfuerzo y de trabajo.

Günter y yo nos conocimos en casa de una amiga común en 1997. Él trabajaba ya como traductor al alemán y yo estaba acabando mi segunda carrera como traductora en lengua alemana. En 1999 decidimos fundar Tradeus Traduccions, con la inestimable ayuda de nuestra tercera socia, Ana. En esa época compartíamos despacho y cervezas after-work con los ya desaparecidos y queridos Parlamón Traductors. Teníamos 28 años y muchos proyectos por delante.

 

– En la actualidad ¿quiénes formáis parte del equipo de Tradeus?

Las mismas personas que fundamos el proyecto: Günter Schrimpf, Ana Vega y yo misma, Judith Zaragoza. Trabajamos regularmente con alrededor de veinte traductores free-lance, y en algunas épocas de bonanza hemos llegado a tener hasta cinco traductores en plantilla, pero los tiempos han cambiado y los requisitos de flexibilidad en cuanto a costes y estructura son otros, así que hemos decidido trabajar con una plantilla más “líquida”.

 

– ¿Cuáles son vuestras especialidades y qué tipo de clientes tenéis? ¿Trabajáis más para España o para el extranjero?

Desde que fundamos la empresa en 1999 nuestra misión ha sido siempre la misma: facilitar la comunicación entre los mercados en lengua alemana y española, por lo que solo damos servicio al sector corporativo en la combinación de idiomas alemán/español. Prácticamente el 70% de nuestros clientes están radicados en Alemania, y pertenecen principalmente a los sectores de ingeniería industrial, medicina y publicidad.

Desde que fundamos la empresa en 1999 nuestra misión ha sido siempre la misma: facilitar la comunicación entre los mercados en lengua alemana y española.

 

– Contadnos un poco vuestro procedimiento de trabajo… Por ejemplo, ¿qué recursos/herramientas utilizáis?

Como todas las empresas de traducción, trabajamos por proyectos, de modo que cuando entra una petición esta se asigna al gestor de proyectos adecuado según especialidad, que se encarga de introducirla en el sistema de gestión de proyectos. Seguidamente, el gestor comprueba volumen, precio y condiciones, si se hace a nivel interno o se externaliza, a quién se asigna, cómo se preprocesa el texto, qué herramientas se van a usar y qué otras especificaciones de proyecto hay que crear/cumplir.

En Tradeus Traduccions hemos querido siempre traducir nosotros mismos, personalmente, gran parte de los encargos que recibimos, para no perder la conexión con el hecho de traducir, de ser traductores, y para poder controlar en todo momento la calidad total de todo lo que hacemos.

Aunque nos hemos tecnificado, la fase final de revisión y visto bueno siempre pasa por uno de los tres socios.

En cuanto a herramientas, utilizamos Trados Studio, Across, Abby, Xbench, Projetext, Express Scribe, Dragon NaturallySpeaking…

 

– A lo largo de todos estos años habréis vivido muchas anécdotas ¿podéis compartir alguna con nosotros?

La verdad que hay una que siempre me hace mucha gracia… Fue muy al principio, cuando habíamos decidido especializarnos en idioma pero no en temática, y un día nos llamó una empresa pidiéndonos la traducción de… ¡revistas porno en alemán! Con su portada, fotografías, guion, personajes, bocadillos de texto, etcétera.

En esa época muchas traducciones te llegaban aún por fax o en papel dentro de un sobre, y este fue el caso de las revistas pornográficas alemanas: llegaron en un paquete, unas treinta, lo trajo el portero, y en la oficina se formó un gran corrillo y una gran algarabía alrededor del paquete.

Además, al no ser consumidores habituales de este tipo de revistas (o eso, al menos, afirmamos todos), desconocíamos un poco el lenguaje, el tono y las fórmulas utilizadas en español, así que decidimos ir al quiosco de la esquina a hacer acopio de literatura de referencia. Me tocó a mí ir a hacer la compra, y creo que el quiosquero todavía sigue ojiplático con la “fortuna” que desembolsé ahí en revistas porno…

 

– En vuestra opinión ¿qué es lo que hace vuestra empresa especial o diferente al resto?

Nuestra especialización extrema en dos idiomas (alemán y castellano), el hecho de que no hayamos dejado nunca de traducir nosotros mismos, manteniendo de este modo siempre el contacto con el proceso de creación, y el riguroso proceso de calidad que aplicamos siempre personalmente (el hecho de trabajar solo con los dos idiomas que dominamos nos permite controlar todas y cada una de las traducciones que salen de Tradeus). La fuerte cohesión de equipo y la gran complicidad que, después de veinte años, sigue existiendo entre nosotros es otro factor de éxito.

Nuestra especialización extrema en dos idiomas (alemán y castellano), el riguroso proceso de calidad y la fuerte cohesión de equipo son nuestros factores de éxito.

 

– ¿Cuáles crees que son los principales retos a los que se enfrenta el sector de la traducción?

Creo que son dos, fundamentalmente:

1. La entrada de la inteligencia artificial en los motores de traducción, que supondrá un salto cuántico en cuanto a la calidad de los resultados. Creo que el 70% de la demanda de traducción existente hoy en día quedará cubierta por máquinas, y que nosotros los traductores nos limitaremos a poseditar textos creados por máquinas. Cuanto menos participemos en el proceso global de producción, menos valdrá nuestro trabajo; seremos como una pieza más en el engranaje global y, por tanto, una partida de coste dentro de un coste total de producción.
En mi opinión, hay tres formas de enfrentarse a este reto: a) tecnificándonos nosotros también al máximo para poder rentabilizar al máximo la fase de posedición a la que vamos a quedar relegados; b) especializándonos en ámbitos que queden encuadrados en ese 30% no tecnificable (transcreación, publicidad, marketing, etc.); c) aportando un valor añadido al servicio de traducción (p. ej. copywriting, gestión multilingüe de redes sociales).

2. El menor peso e importancia del lenguaje dentro de un mundo en el que la imagen prima por encima de todo lo demás. En este sentido, hay que darle un nuevo valor al lenguaje, adaptándolo a las nuevas formas de comunicación y convirtiéndolo en una herramienta diferencial que permita destacar por encima de la competencia. Es decir: revalorizar y vender el lenguaje como una herramienta de marketing muy potente en un mundo dominado por la imagen.

La entrada de la inteligencia artificial en los motores de traducción, que supondrá un salto cuántico en cuanto a la calidad de los resultados.

 

– ¿Tenéis algún proyecto de mejora o cambio en el próximo futuro?

Estamos abriendo líneas de copywriting.

 

– Y para finalizar ¿por qué os asociasteis a ANETI y qué esperáis de la Asociación?

Nos asociamos a ANETI muy al principio de su creación, porque estábamos y seguimos estando convencidas de que el asociacionismo es muy necesario en sectores en los que se suele trabajar de forma aislada y prácticamente virtual; en el que escasean los encuentros presenciales, la comunicación entre compañeros y la puesta en común de conocimientos y experiencias.
ANETI nos pareció una puerta de entrada al mundo de la traducción profesional, y prácticamente hemos crecido juntas, asociación y empresa.
Durante los primeros años participamos incluso muy activamente en los órganos de dirección de la asociación y en el comité de AENOR. Así que creemos firmemente en la necesidad de contar con una asociación de este tipo dentro del sector.
Aparte de la formación técnica y de los encuentros periódicos de networking, nos encantaría que ANETI diera cabida a debates de tipo más filosófico sobre el futuro de la traducción y de las lenguas en general. Pensamos que las Humanidades, en toda su extensión, son más necesarias que nunca para no perdernos dentro del laberinto tecnológico que supone el presente y dentro del mundo totalmente virtualizado que va a suponer el futuro.