La de traductor/a es una profesión que frecuentemente pasa desapercibida, pero en este año que estamos a punto de terminar varias polémicas relacionadas con nuestro trabajo han llegado a los medios de comunicación. Repasamos las más relevantes:

 

  1. ¿QUIÉN PUEDE TRADUCIR A AMANDA GORMAN?

 

A finales de febrero estallaba en Holanda una polémica sobre la traducción del poema The Hill We Climb, que Amanda Gorman leyó en la toma de posesión del presidente de EE. UU., Joe Biden.

La editorial holandesa eligió para la traducción a la escritora Marieke Lucas Rijneveld, la persona más joven (29 años) y la primera nacida en los Países Bajos en ganar el prestigioso premio Booker Internacional con su primera novela, La inquietud de la noche.

Blanca y de género no binario, Rijneveld había sido aceptada por Gorman y su equipo. Pero un artículo de la periodista y activista negra holandesa, Janice Deul, que calificaba de incomprensible que no se hubiera elegido a una traductora “negra”, generó un gran debate que se saldó con la renuncia de Rijneveld a la traducción.

Pocas semanas después, la polémica llegaba a España. La editorial responsable de la traducción del poema al catalán recibía instrucciones de los representantes de Gorman sobre el perfil más adecuado para la traducción a este idioma: “O mujer joven o de orígenes africanos o que tuviera un perfil activista”.

Así, el traductor inicialmente propuesto, el poeta Víctor Obiols, era reemplazado por la también poeta, María Cabrera.

 

¿Es lícito que un autor/a quiera aprobar a su traductor/a, de la misma manera que se aprueba o no la portada del libro? ¿Y que, además, esta elección se base en determinadas características personales, biológicas o raciales? ¿Es síntoma de una nueva censura o un factor clave para visibilizar determinadas realidades o luchas sociales? El debate está servido.

 

  1. LA TRADUCCIÓN AUTOMÁTICA DEL JUEGO DEL CALAMAR

 

El juego del calamar se ha convertido en la serie estrella de 2021. En sus primeros días de emisión en Netflix superó los 111 millones de visualizaciones y se convirtió en la serie más vista de la plataforma en un total de 90 países. Hasta ahí, todo perfecto.

Pero, tras el estreno, la comediante neoyorquina de ascendencia coreana, Youngmi Mayer, criticaba en Twitter la traducción a inglés de los subtítulos, una traducción que, en su opinión, no reflejaba el verdadero carácter de la serie. Incluso llegaba a insinuar que los subtítulos la convertían en otra serie diferente.

Y es que la serie surcoreana se había convertido en el primer éxito de Netflix que había empleado la traducción automática tanto al inglés como al resto de idiomas.

Muchos profesionales de la traducción criticaron “el resultado mediocre” de los subtítulos en castellano. Un resultado que se ha vuelto a repetir en los últimos días con la “deficiente traducción” al español de los títulos de varios episodios de El príncipe de Bel-Air, disponibles en la plataforma HBO Max.

 

¿Estaba Netflix al tanto de la aplicación de la traducción automática en sus productos audiovisuales? Al tratarse de una serie de la que no se esperaba tal éxito mundial ¿es posible que la traducción no se supervisara con tanto cuidado? ¿La TA está preparada para el contenido audiovisual? ¿Reemplazará al traductor humano en favor de los volúmenes y la velocidad? El tiempo lo dirá.

 

  1. TRADUCTORES EN AFGANISTÁN

 

Tristemente este verano también conocíamos el drama de muchos intérpretes y traductores afganos que habían trabajado para las fuerzas armadas españolas y de otros países.

Tras la caída de Kabul en manos de los talibanes, los traductores y sus familias se convirtieron en uno de los objetivos prioritarios de los planes de rescate de España.

Mientras algunos pudieron salir del país en los primeros días, muchos otros no estaban en la capital cuando empezó la evacuación, ya que la mayoría de ellos prestó servicios para el ejército lejos de Kabul. Su salida se complicó debido al caos, las condiciones extremas y los fallos en las telecomunicaciones, convirtiéndose en una carrera contrarreloj.

 

  1. EL IKEA DE LAS TRADUCCIONES

 

Y terminamos este compendio de polémicas con una relacionada con la traducción jurada y el “gigante sueco del mueble”.

Hace unas semanas una empresa de traducción compartía en Twitter un nuevo “servicio” de traducciones juradas (a mitad de precio) por el que era el propio cliente quien realizaba la traducción.

El procedimiento era el siguiente: El cliente accedía a la página web de la empresa, seleccionaba la plantilla del documento a traducir, completaba los campos de la plantilla y, después, un traductor jurado validaba la traducción. Además, según el sitio web, ¡el cliente recibía la traducción jurada en tiempo real!

Rápidamente muchos tuiteros criticaron que este “servicio” implicaba una devaluación de la figura y el trabajo del traductor jurado, y que incluso podía plantear dudas sobre su legalidad.

Como consecuencia de la polémica, la empresa cerraba la página web y su perfil de Twitter, aunque días después la activaba con un nuevo enfoque: El cliente ya no se encargaba de hacer la traducción. El nuevo reclamo era: “Llevamos el traductor jurado a tu casa”.

 

¿Se trata de un nuevo modelo de negocio en la industria de la traducción en la era de las plataformas? ¿Tiene recorrido? ¿Puede incurrir en alguna ilegalidad?