Este mes entrevistamos a una de las empresas con mayor trayectoria en ANETI: Interglossa, una empresa ágil y dinámica, ubicada en Barcelona y con un recorrido de casi 30 años en el mundo de la traducción. 

Especializada en el sector jurídico y financiero, este año ha obtenido la certificación de la norma ISO 17100. Charlamos con Eloísa Moyano, una de las dos socias de la empresa:

 

– Eloísa, ¿cómo fueron los inicios de Interglossa? ¿Cuándo se constituyó la empresa y con qué objetivos se creó?

Eloísa Moyano: Interglossa se creó en el año 1993. Las dos socias fundadoras, Sonia Carrera y Eloísa Moyano, nos habíamos conocido durante la carrera y, unos años más tarde, ambas teníamos un proyecto que poner en marcha. Sonia tenía relación con el mundo de la medicina y un equipo de médicos le pidió ayuda para la traducción de unas publicaciones y yo llevaba unos años trabajando en un despacho de abogados en el que me habían propuesto crear un departamento interno de traducción, pero yo preferí seguir colaborando con ellos de otro modo. Con esas semillas decidimos emprender esta aventura conjunta que ha llegado hasta hoy.

 

– ¿Por qué el nombre de Interglossa?

Formamos nuestro nombre utilizando el prefijo latín inter- (entre) y la palabra griega glossa (lengua) para explicar lo que queríamos hacer: ser un puente entre las lenguas. Años más tarde nos enteramos de que, durante la Segunda Guerra Mundial, un científico llamado Lancelot Hogben, que había constatado la dificultad de sus alumnos para aprender los términos científicos debido a su desconocimiento de la etimología, había creado un idioma con una gramática sencilla y términos de origen griego y latín para enseñar a sus alumnos un lenguaje científico que les resultara más fácil de aprender, y había llamado a su idioma Interglossa.

 

– En la actualidad ¿quiénes formáis parte del equipo de Interglossa?


El equipo de Interglossa lo forman muchísimos profesionales excelentes y con una gran dedicación.
Nuestro equipo de colaboradores freelance llevan con nosotros muchísimos años y espero que sigan muchos más. Pero en la oficina ahora somos cuatro personas: Montse, que se ocupa de la administración, Philippe, traductor, y Sonia y yo, que dominamos el arte del multitasking, y recientemente hemos seleccionado a una nueva gestora de proyectos que se va a incorporar en unas semanas.

Nuestras especialidades son la jurídica y financiera y la médica, aunque poco a poco nos hemos ido especializando en lo que requerían nuestros clientes. También tenemos grandes clientes del sector alimentario y del mundo de la moda. 

– ¿Cuáles son vuestras especialidades y qué tipo de clientes tenéis? ¿Trabajáis más para España o para el extranjero?

Por nuestro origen, siempre decimos que nuestras especialidades son la jurídica y financiera y la médica, aunque poco a poco nos hemos ido especializando en lo que requerían nuestros clientes. En estos momentos, al margen de nuestras especializaciones iniciales y de proyectos más grandes, nuestro día a día está lleno de notas de prensa y de textos para publicar en newsletters y blogs.
Además de trabajar con despachos de abogados y entidades financieras, tenemos grandes clientes del sector alimentario y del mundo de la moda. La mayoría de nuestros clientes son españoles.

 

– Contadnos un poco vuestro procedimiento de trabajo… Por ejemplo, ¿qué recursos/herramientas utilizáis?

Nuestro procedimiento de trabajo está ahora bastante marcado por los requisitos de la ISO, que no han cambiado mucho nuestros procesos, pero sí que los han formalizado. Tenemos un programa de gestión de proyectos sin el que estaríamos totalmente perdidas y, aunque seguimos siendo bastante artesanas, poco a poco vamos intentando apoyarnos más en los sistemas de traducción asistida.

 

– A lo largo de todos estos años habréis vivido muchas anécdotas ¿podéis compartir alguna con nosotros?

Como proyecto interesante y diferente, hace años, cuando todavía no existían recursos de traducción automática y los de traducción asistida apenas empezaban, nos ocupamos durante dos años de las traducciones de la plataforma bursátil de noticias online de una importante entidad financiera, en la que se recibían y emitían noticias ininterrumpidamente de ocho de la mañana a doce de la noche. Teníamos un equipo interno de doce personas dedicado a ello, trabajando por turnos, lo cual no es una forma habitual de proceder en una empresa de traducción. Fue un gran aprendizaje sobre el mundo de las finanzas y sobre cómo gestionar a un equipo de traductores que debía estar permanentemente al día de las últimas noticias económicas y financieras.

Como anécdota que refleja lo poco que se nos sigue valorando a los profesionales de la traducción, recuerdo que, al inicio de la pandemia, me llamó un cliente muy muy enfadado por la mala calidad de la traducción que le habíamos entregado, gritaba sin parar y decía las cosas típicas de “para eso ya me lo hago yo”. Era difícil interrumpirle para poder pedirle que concretara y me explicara cuáles eran los errores que había detectado, pero cuando al final lo logré, mencionó algunas cosas que, efectivamente, no eran correctas y yo sabía que era imposible que nosotros lo hubiéramos entregado así. Pero no me dio tiempo a decírselo porque, mientras seguía gritando, algún compañero suyo le apuntó que aquellos errores los había introducido un asistente suyo al revisar nuestra traducción profesional; apenas murmuró un “perdón, perdón” y colgó.

Intentamos sumar a nuestro trabajo un plus de flexibilidad y personalización y generar una conversación fluida con el cliente, explicándoles por qué tomamos nuestras decisiones lingüísticas.

– En vuestra opinión ¿qué es lo que hace vuestra empresa especial o diferente al resto?

Intentamos sumar a nuestro trabajo un plus de flexibilidad y personalización y generar una conversación fluida con el cliente, explicándoles por qué tomamos nuestras decisiones lingüísticas. Les ayudamos también a mejorar los textos originales con nuestras sugerencias y pensamos que esto, día a día, acaba llegando al cliente en positivo.

Además, por la dinámica de nuestros clientes, nos hemos acostumbrado ya a funcionar como un servicio de urgencias, siempre disponibles. En nuestra última encuesta de satisfacción, la rapidez de respuesta y la atención y el servicio personalizado fueron puntos muy bien valorados, lo cual corrobora nuestra impresión. Creo que nuestro valor está en los detalles que muestran que nos tomamos nuestro trabajo muy en serio.

Necesitamos que se dé más valor a nuestra labor, que se comprenda su dificultad y que se nos considere profesionales especializados.

 

– ¿Cuáles crees que son los principales retos a los que se enfrenta el sector de la traducción?

Uno de los retos es el que hemos tenido siempre: necesitamos que se dé más valor a nuestra labor, que se comprenda su dificultad y que se nos considere profesionales especializados.

Otro reto importante es lograr que la implantación de la traducción automática no nos inunde con malas traducciones que no pasen por manos de profesionales, para lo cual, una vez más, es necesario que la sociedad comprenda el valor de una buena traducción y la necesidad de dejarla en manos de los profesionales.

 

– ¿Cómo habéis vivido el impacto de la COVID-19?

Creo que, como todas las empresas, al principio con miedo e incertidumbre. Tuvimos algunos clientes muy afectados, que desaparecieron durante unos meses, pero por suerte también tuvimos otros que incrementaron su actividad, y al final, aunque experimentamos un descenso de los ingresos, más o menos pudimos sortear la situación.

La introducción del teletrabajo, en nuestro caso, también fue una novedad a la que tuvimos que adaptarnos. El equipo de la oficina siempre habíamos trabajado presencialmente y no teníamos los medios para hacerlo de otro modo, pero, forzadas por las circunstancias, fuimos creando una nueva estructura e introduciendo cambios que nos han aportado una mayor flexibilidad.

Este año hemos obtenido la certificación ISO 17100, que ya ha significado para nosotras un paso importante.

– ¿Tenéis algún proyecto de mejora o cambio en el futuro próximo?


Este año hemos obtenido la certificación ISO 17100
, que ya ha significado para nosotras un paso importante. Era una asignatura pendiente que por fin hemos superado, aprovechando los momentos algo más sosegados profesionalmente que nos ofreció la pandemia.

En cuanto a proyectos de mejora futura, tenemos varios frentes abiertos: estamos trabajando para introducir más herramientas tecnológicas en nuestros procesos que nos hagan ganar en eficiencia, queremos empezar a tener mayor presencia digital y estamos también estudiando la posibilidad de vender nuestros servicios en otros países.

 

– Y para finalizar ¿por qué os asociasteis a ANETI y qué esperáis de la Asociación?

Fuimos de las primeras empresas en asociarnos, cuando ANETI todavía no tenía ámbito nacional y se llamaba ACT. Nos asociamos para estar al día de lo que ocurre en el sector y para compartir nuestras inquietudes con otros colegas de profesión. Nos gustaría que ANETI se convirtiera en un sello de calidad reconocible en el mercado y esperamos que continúe con la labor que está desarrollando en cuanto a formación e información.

Más info:

Interglossa
Rbla. Catalunya, 62, 6º2ª B – 08007 Barcelona
08007 Barcelona