Hace unos días, y tras una larga batalla judicial, el Tribunal Supremo reconoció que los repartidores de una conocida plataforma digital de reparto a domicilio son falsos autónomos y que, por lo tanto, la relación existente entre los repartidores (‘riders’) y la empresa tiene naturaleza laboral.

El Tribunal Supremo considera acreditado que la plataforma digital “no es una mera intermediaria en la contratación de servicios entre comercios y repartidores” sino que “fija las condiciones esenciales para la prestación de dicho servicio”, lo que constituiría una práctica fraudulenta.

La sentencia recoge que la empresa “presta servicios de mensajería fijando el precio y condiciones de pago del servicio, así como las condiciones esenciales para la prestación de dicho servicio”. Además, “es titular de los activos esenciales para la realización de la actividad” y “se sirve de repartidores que no disponen de una organización empresarial propia y autónoma, los cuales prestan su servicio insertados en la organización de trabajo del empleador, sometidos a la dirección y organización de la plataforma”.

Este fallo pone punto y final al debate que desde hace años existe sobre el empleo en las plataformas digitales de reparto a domicilio, pero en el futuro puede afectar a otros sectores, ya que en los últimos años ha proliferado este tipo de “contratación” que desvirtúa completamente la esencia del trabajo por cuenta propia.

ANETI está estudiando las posibles implicaciones de esta problemática en el sector de la traducción e interpretación. Tras una primera consulta, distintos asesores jurídicos han indicado que el contexto profesional de los traductores difiere totalmente del de los ‘riders’. Aún así ANETI está elaborando una serie de recomendaciones para sus empresas socias (entre las que se incluye, entre otras, la inclusión de cláusulas que subrayen el carácter mercantil de las relaciones con sus colaboradores/as externos/as) con el objetivo de aplicar siempre unos criterios de contratación coherentes.