Por Eloísa Moyano, directora de Interglossa.

 

Se acerca el verano y, con él, las ansiadas vacaciones para la mayoría. Este año se respira una necesidad especial de cambiar de aires, desconectar y orientar la vista más allá de una pantalla; contemplar cielo, mar y montaña…, pero ¿pueden las empresas de traducción cerrar por vacaciones? ¿deben hacerlo?

Evidentemente las circunstancias de cada empresa van a determinar hasta qué punto la interrupción temporal de la actividad podrá perjudicar o no el funcionamiento de su negocio.

Si formas parte de una gran empresa seguramente se establecerán turnos para el personal y el negocio podrá continuar funcionando sin interrupción, lo cual no es el caso de una empresa pequeña.

También los clientes nos van a marcar mucho. Si trabajas para clientes que cierran en agosto (o que reducen mucho su actividad durante ese mes), lo tienes fácil. En cambio,  si tu clientela es de la que necesita asistencia urgente y constante todo el año o incluso especialmente en la época veraniega, las vacaciones de la empresa quizá tendrán que ser en otro momento, o no ser…

En algunas empresas pequeñas la pregunta es recurrente cada vez que se acerca esta época: ¿cerramos? ¿mantenemos un contacto permanente? Si cerramos, ¿cuántos días? Y entonces nos planteamos las ventajas de que la empresa se tome unas vacaciones, o las ventajas de que no se las tome:

 

Ventajas de no cerrar por vacaciones

Ingresos constantes

Si no cerramos en ningún momento del año, en mayor o menor volumen tendremos ingresos todos los meses y evitaremos el problema de tener que hacer frente a los gastos mensuales fijos de la empresa sin haber tenido ingresos durante el periodo vacacional. Dependiendo de las circunstancias económicas de cada empresa, cerrar puede incluso ser una opción descartada a priori.

Enfrentarse a una época sin ingresos genera problemas en la empresa que se arrastran durante cierto tiempo. Todos sabemos lo que cuesta recuperarse de una época de vacas flacas. Para compensarlo, quizá a la vuelta de las vacaciones habrá que intensificar la labor de marketing y la búsqueda activa de trabajo, con toda la dedicación que ello implica y, probablemente, cierto desembolso económico en el peor de los momentos.

Oportunidad de conseguir nuevos clientes

Muchas empresas siguen cerrando en agosto. La actividad se reduce considerablemente durante ese mes y muchos deciden dar un descanso a todo el personal, al menos durante unos días. Así que si eres una de esas empresas que ha decidido seguir al pie de cañón en los días más calurosos, tu sacrificio puede verse recompensado, porque es un buen momento para recibir la llamada de un cliente que no puede contar con su proveedor habitual y acude a ti.  Si haces un buen trabajo te lo agradecerá y, quién sabe, quizá se quede contigo después del verano.

El hecho de que nos contacten nuevos clientes fuera del círculo habitual en el que nos movemos, abre la puerta también a proyectos muy interesantes, al menos distintos a los que nos llegan por las vías habituales, lo cual puede resultar muy motivador, ya que nos puede brindar la ocasión de hacernos un hueco en un ámbito nuevo.

Evitamos el síndrome posvacacional

Tras las vacaciones podemos volver al trabajo llenos de energía, pero también puede ocurrir, sobre todo en el caso en el que las vacaciones hayan sido largas, que a algunos trabajadores les cueste reincorporarse, estén más despistados y no les entusiasme la idea de volver a la rutina después de tantos días de anarquía y libertad.

El síndrome posvacacional es real y puede repercutir en el rendimiento de una empresa durante una temporada. Si algunos trabajadores padecen este síndrome, para que la empresa funcione correctamente, los demás deberán estar más atentos e invertir más energía en cubrir las posibles deficiencias de los rezagados. Poco a poco todo vuelve a la normalidad, pero pueden ser unos días caóticos con despistes que podrían acarrear consecuencias negativas para nuestro negocio.

 

Ventajas de cerrar por vacaciones

Descanso y desconexión

Por supuesto cuando pensamos en vacaciones estos son conceptos que nos vienen a la mente de inmediato: descanso y desconexión. Si creemos que esto no es una ventaja para la empresa, sino solo para los trabajadores, nos estaremos equivocando, porque nuestra empresa no es más que la suma del talento y la dedicación de todas las personas que la componen, y si ellas están agotadas o enfermas, la empresa también lo está.

Tras una época de trabajo intenso continuado el rendimiento baja, porque no podemos estar al 100% todo el tiempo, con la máxima concentración y energía, y cuando la fatiga aparece, va de la mano de la desmotivación y el desánimo.

Muchos de nosotros, periódicamente, después de pasar una época de mucho trabajo y estrés, nos preguntamos si realmente es eso lo que queremos hacer en la vida y nos planteamos si no deberíamos intentar un cambio de trabajo o de actividad. Pero en la mayoría de ocasiones lo que estamos expresando no es más que puro agotamiento, y la prueba está en que, si tenemos la oportunidad de descansar unos días, solemos regresar llenos de energía y recordando cuánto nos apasiona lo que hacemos.

Si descansa el cuerpo y la mente de las personas, la empresa se renueva y toma nuevo impulso.

Tiempo para pensar y formarse

Las vacaciones son también un momento ideal para pensar y tomar perspectiva más allá de las cuatro paredes de nuestro despacho. De repente miramos más allá de nuestros clientes y nuestros compañeros y descubrimos otras actitudes, otras formas de hacer las cosas y, sin darnos cuenta, vamos elaborando en nuestra mente una lista de todo lo que podríamos hacer mejor a la vuelta.

Es tiempo también de lecturas que aportan ideas y abren la mente. Tiempo de observar, viajar, quizá participar en alguna actividad que no tenemos tiempo de hacer durante el año; aprender cosas nuevas, introducirnos en otros mundos… en suma, adquirir conocimientos que siempre nos van a ir bien en nuestro trabajo. Entre nosotros hay grandes lectores y devoradores de cultura a través de las páginas, pero de vez en cuando vivirlo en vez de leerlo nos puede dar la clave para saber cómo expresarlo cuando llegue el momento y entender por qué el término que se había elegido en la traducción no traslada exactamente lo que requiere el contexto.

Mejora del rendimiento tras las vacaciones

Quizá dé un poco de pereza y cueste arrancar al principio, como hemos comentado antes, pero en seguida vemos que se han cargado las pilas, que la gente tiene cara de salud y está llena de energía, que llegan queriendo aportar todo lo que han observado y meditado durante las vacaciones y lo cierto es que muchos proyectos nuevos se ponen en marcha después de unos días de descanso. Las vacaciones nos devuelven la energía y las ganas de hacer y avanzar… (hasta las próximas vacaciones… 😉).

Y vosotros, ¿os vais de vacaciones? ¿Os lleváis la empresa a cuestas? ¿O la dejáis en barbecho con la idea de preparar mejores cosechas?